Etnomoda: Memoria en riesgo

Por Tatiana Beraldez. La primera vez que alguien visita Naupan, un estremecimiento enfatizado se im­pregna en el interior a medida que la neblina desciende desde las fastuosas serra­nías, la conmoción agudiza la vista y sugiere contraluces interesantes entre milpas y pinos. Los cerros se inclinan poderosos, mientras que el frijol y el maíz se adaptan a los declives. Diferentes olores que sugieren las tonalidades infinitas del verde, des­piertan imaginarios de armonía. Una sola parte de la majestuosa Sierra Norte Poblana se puede contemplar a esos 1922 metros de altura sobre el nivel del mar, donde se ubica este poblado Nahua de la sierra poblana.

Naupan es cabecera municipal de once comunidades, se encuentra ubicado a 100 kilómetros de Huauchinango. Cuenta con dos tipos de climas, los cuales proporcionan una gran variedad de alimentos; entre café, maíz, frijol, diferentes tipos de chile, flores y frutas.

Los munici­pios aledaños a dicha Cabecera Municipal condensan una con­siderable diversidad cultural, lingüística y biológica. Pero además de la plurietnicidad que caracteriza al estado de Puebla, existe una riqueza artística latente en las diferentes manifestaciones culturales que artesa­nalmente y con principios estéticos propios, identifican a las culturas que se aglomeran en la Sierra Norte poblana.

Composiciones, trazos, técnicas de bordado, tramado, tejido, especificidad en el uso de colores, tipo de material en el que se realizan los acabados de la pieza textil que funciona como prenda identitaria, son algunas de las características con las que se recrea día con día el lenguaje textil, el cual, en términos generales, no estamos capacitados para leer y además de esto, cada vez existen más factores que influyen en la pérdida del lenguaje de la simbología textil.

Fotografía Tatiana Beraldez

Es importante mencionar que no existen muchos estudios que profundicen en el tema de la simbología que contienen los textiles de los pueblos originarios que colman la abundante América Latina.

Como en muchos pueblos originarios, las prendas tradicionales del Munici­pio de Naupan son accesorios fundamentales para el uso cotidiano de sus habitantes. En el caso particular de Naupan, la vestimenta de los hombres se ha perdido casi en su totalidad. Aquí podemos hacer hincapié en uno de los grandes factores que ha aportado para la desaparición parcial y total de la vestimenta, como es el caso de los procesos de la migración del campo a la ciudad, la urbanización y la industrialización de la región; siendo que a inicios del siglo XX se sobrelleva la construcción de la hidroeléctrica en donde los primeros trabajadores fueron los mismos Ñahñus y Nahuas de las comunidades del municipio de Huauchinango, Chiconcuatla y Pahuatlán, pasando de ser indígenas a obreros, es decir; la sustitución de la vestimenta típica por la mezclilla, lo mismo con la llegada de la industria petrolera en 1946 y la construcción de la carretera México-Tuxpan; datos ya descritos por Sandalio Mejía Castelán, historiador del municipio de Huauchinango y conocedor de las repercusiones de la llegada de la Industria­lización a la Región. Siendo que en la actualidad son las mujeres las únicas que portan la vestimenta tradicional y además de esto, la siguen creando.

La prenda tradicional cumple un uso utilitario que identifica a las mu­jeres geográficamente, de acuerdo a la comunidad a la cual pertenecen, además contiene leyendas e historias con respecto a la siembra de café, la cosecha, la biodiversidad de la zona, la medicina y la religiosidad, conceptos que han sido transmitidas de generación en generación. En comunidades como Cuetzálan, Puebla, todavía se cuenta con un importante resguardo histórico en torno a la simbología.

Sin embargo, en muchas comunidades de la sierra norte de Puebla, el uso utilitario ha sufrido efectos externos, generalmente industriales, los cuales obligan con el paso del tiempo a que la prenda se encuentre en peligro de desaparecer.

En Naupan, la simbología ha tenido que ser transformada, debido a la comercialización conjuntamente con el turismo, ya que la gente en general no está interesado en pagar el precio justo que reclama la dificultad de la elaboración. En gran medida, este problema surge debido al desconocimiento del lenguaje iconográfico y sobre todo, al desconocimiento total de la elaboración textil. Por lo tanto en Naupan, existen prendas destinadas cien por ciento al uso local (en donde utilizan la técnica tradicional del “hilo contado”), mientras que otras, son realizadas con la técnica llamada: “con dibujo”, principalmente para el uso comercial.

Una blusa naupeña se compone por cuatro piezas, sin contar el “cocol” o “borde compositi­vo” nombrado cocol en lengua Náhuatl (la cual se interpreta como diferentes representaciones de bordes armonizados a modo de grecado o complemen­tos con información gráfica que enfatiza la composición principal).

En los últimos años se ha divulgado a nivel internacional y nacional la importancia de la elaboración textil de los pueblos originarios. Sin embargo, el enfoque que se tiene en torno a la simbología y al arte de los pueblos se torna tendencioso y no reconoce la función cultural que tiene cada prenda y cada símbolo. Al mismo tiempo, fundamentado en el discurso actual del empleo, ciertos proyectos de etnomoda explotan laboralmente a las mujeres tejedoras, pagando un precio injusto por la fuerza de trabajo que las mujeres desempeñan realizando sus bordados o tejidos, para después, revenderlos, ya confeccionados, a muy altos costos en el mercado de alta costura. Uno de los discursos que se emplea en la actualidad tiene que ver con el supuesto “apoyo al mercado nacional”, pero como se ha visto desde hace muchos años, la condición de los pueblos originarios no entra en el mercado nacional, ya que los pueblos indígenas son los que están siendo explotados y utilizados para sostener los negocios de empresarios de la etnomoda mexicanos y extranjeros.

¿Por qué es importante tocar este punto?, porque este tipo de negocios pone en riesgo el patrimonio cultural material e inmaterial que forma parte de los derechos culturales y colectivos de los pueblos indígenas, sin duda alguna; la moda con tendencia mexicana es uno de los principales factores que ataca fuertemente la integridad gráfica que se representa en las prendas identitarias de cada cultura, obligando a las mujeres que son transmisoras de sus conocimientos y saberes cosmogónicos a ser dictadas y aconsejadas por diseñadores que no tienen noción del significado y la estructura gráfica de los símbolos que confeccionan, acelerando los procesos evolutivos de la simbología, cambiando color, forma, trazo, técnica y desvalorizando el contenido conceptual que forma parte del quehacer cotidiano de los pueblos indígenas.

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