La Revitalización de la lengua Tutunaku: Un camino de reconocimiento propio en Ixtepec, Puebla

El proceso de revitalización de la lengua Tutunaku en Ixtepec, Puebla, es mucho más que un proyecto lingüístico, es un reencuentro con la propia identidad y cultura. Ha sido un profundo camino de reflexión y análisis sobre lo propio y lo ajeno, permitiéndonos valorar la riqueza que poseemos.

A través de este trabajo, hemos podido recoger y documentar innumerables historias, cuentos y leyendas que son el pilar de la memoria colectiva. Esta labor no solo preserva el idioma, sino que rescata las formas de pensamiento de las abuelas y abuelos, los saberes con el riesgo de desaparecer.

¿Qué estamos recuperando?

La revitalización no sólo se comparte, se aprende, por ejemplo, los sistemas de medida antiguo, donde permanece el uso de números y sistemas tradicionales como manojos, varas, cuartillos y otras formas de medición ancestral que aún ocupan las abuelas y abuelos.

Los saberes vivos, donde predomina la riqueza de los colores, las recetas de las comidas tradicionales en las vidas diarias de las familias, así como la medicina herbolaria, y la fuerza expresiva de las danzas, obras de teatro y juegos tradicionales.

Entre los aprendices están las niñeces que, a lado de las maestras de la lengua, pudieron entender la importancia y necesidad de la lengua Tutunaku.

Es inspirador ver a las niñas y niños compartir sus relatos, aprendidos en sus familias. Ellos son la prueba de que la ancestralidad fluye con naturalidad, como el agua cristalina que nace en las grutas. Los saberes que cada persona guarda son vastos y profundos, son el tesoro de nuestra comunidad.

La metodología maestra–aprendiz se ha fortalecido enormemente, basada en un intercambio genuino donde la maestra comparte y al mismo tiempo aprende junto a las y los pequeños. Es una danza de conocimiento donde la lengua Tutunaku vuelve a respirar con más fuerza que nunca.

¡Te invitamos a compartir esta historia y a celebrar con nosotras la vitalidad de la cultura Tutunaku!

Texto/Fotos: Malinalli Martínez